Whitman Ríos This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
“Dime con quién andas y te sacaran los ojos” o “Cría cuervos y te diré quién eres”; son versiones que sólo arrancarán una sonrisa pues traerán a nuestra memoria los diálogos jocosos que suelen tener esos simpáticos personajes del “Chavo del Ocho”.
Aunque, si las analizamos muy rápidamente algo de sentido tienen. En el primer caso porque simplemente si no cuidas de tu entorno puedes terminar siendo víctima de él. En el segundo –aclarando que no tengo nada contra los cuervos- pero asumo que quienes los crían tienen un perfil muy especial, no olvidar a los psicólogos cuando refieren, que muchos poseemos algunos rasgos del comportamiento de nuestras mascotas.
En este revoloteo de frases, que siempre acostumbro hacer, para mantener sanamente ocupadas a mis neuronas, me puse a pensar en voz alta y pregunté: ¿Cuál de las expresiones deberían guiar nuestro comportamiento: “Más vale tarde que nunca” o “Más vale nunca que tarde”?
Mis dudas sobre: “Más vale tarde que nunca”
¿Es favorable hacer apología a la impuntualidad?, ¿La falta de respuesta oportuna es plausible?, ¿Ser impreciso en nuestras reacciones nos generarán resultados favorables?, ¿La carencia de prontitud en nuestros actos acarreará beneficios?, ¿Es la lentitud una virtud?; podríamos hacer muchas más interrogantes.
Con seguridad puedo afirmar que siempre se debió exigir “LA HORA SIN DEMORA” o “LA HORA ES LA HORA”; y seguramente, amigos lectores, coinciden conmigo en afirmar que estas dos últimas expresiones son incompatibles con “MAS VALE TARDE QUE NUNCA”.
En este momento les dejo la tarea, para que examinen: ¿Cuál de las expresiones debería guiar nuestro comportamiento: “Más vale tarde que nunca” o “Más vale nunca que tarde”? Después me cuentan. Hasta la próxima. Whitman Ríos.”